Publicado el 08/07/2025 por Administrador
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Un nuevo ataque de los rebeldes hutíes de Yemen ha conmocionado a la comunidad internacional tras la muerte de tres marineros a bordo del buque Eternity C, atacado este lunes mientras transitaba por aguas del mar Rojo. El barco, de bandera liberiana y propiedad griega, fue alcanzado por lanchas rápidas y drones explosivos en una acción coordinada que dejó además dos heridos graves y una embarcación a la deriva.
La agresión, considerada una de las más letales en lo que va del año, fue confirmada por la misión naval europea Operación Aspides, que ha intensificado su patrullaje en la zona. Según informes preliminares, el buque fue interceptado con armamento pesado, incluyendo granadas propulsadas por cohetes, un indicio de la creciente sofisticación militar del grupo yemení.
Este ataque llega apenas un día después del hundimiento del carguero Magic Seas, también de bandera liberiana, en una acción similar. Ambos ataques reflejan un cambio de táctica por parte de los hutíes, que han intensificado sus ofensivas contra embarcaciones comerciales como parte de su estrategia de presión regional en apoyo a la causa palestina y en represalia por los bombardeos israelíes en Gaza.
El mar Rojo, vía estratégica por la que transita cerca del 12 % del comercio marítimo global, se ha convertido en un foco de tensión creciente. Las acciones hutíes no solo representan un riesgo para la vida de los tripulantes, sino que amenazan con alterar el comercio internacional y encarecer las rutas navieras.
Estados Unidos, la Unión Europea y las Naciones Unidas condenaron el ataque con dureza. La embajada estadounidense en Yemen calificó la acción como una “violación flagrante del derecho internacional” y acusó al grupo rebelde de demostrar “un desdén absoluto por la vida humana y la libertad de navegación”.
Israel, por su parte, respondió con ataques aéreos sobre instalaciones portuarias y bases hutíes en Yemen, en un intento por contener la amenaza marítima y frenar la escalada de violencia. Fuentes militares informaron que se han reforzado los sistemas de defensa naval en todo el corredor del mar Rojo.
Mientras tanto, organizaciones humanitarias expresaron su preocupación por el posible impacto en el acceso de ayuda a Yemen, uno de los países más golpeados por la guerra y la crisis alimentaria. El conflicto, que ya se ha cobrado miles de vidas desde 2015, entra ahora en una nueva fase con implicaciones globales.
Expertos internacionales advierten que el reciente patrón de ataques podría extenderse si no se implementan medidas de contención más agresivas. Se teme una “guerra híbrida” prolongada en alta mar, donde el comercio, la diplomacia y la seguridad se entrelazan peligrosamente.
A bordo del Eternity C, los equipos de rescate siguen trabajando para evacuar al resto de la tripulación, mientras se investiga si hubo apoyo logístico externo en la operación hutí. La presión internacional aumenta, pero por ahora, el mar Rojo sigue siendo escenario de una guerra invisible, letal y sin fronteras claras.