Mandioqueros piden ayuda al Gobierno de Paraguay para reflotar sus ganancias

Productores de mandioca se encadenan en la entrada del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) este viernes para reclamar mayor atención del Gobierno, en Asunción (Paraguay). EFE/ Noelia F. Aceituno

Asunción, 19 jul (EFE).- Los productores de mandioca paraguayos son el último eslabón en sumarse a las protestas que el sector agrícola viene organizando contra el Gobierno y que en este caso denuncian que la caída de precios pone en peligro la continuidad del producto y la subsistencia de muchas familias.

Al igual que ellos, esta semana también llegaron a Asunción más de un centenar de agricultores que reclaman al Estado la propiedad de cerca de 16.000 hectáreas de tierra del departamento de Canindeyú, en el oriente del país.

Además, hace menos de un mes, otro grupo de productores mantuvo el pulso al Gobierno con dos semanas de protesta frente al Ministerio de Agricultura y Ganadería para exigir a las autoridades el cumplimiento de un acuerdo firmado en marzo.

La sede del ministerio se volvió a convertir esta semana en centro de protesta, esta vez de los productores de mandioca, que piden al titular de la cartera, Denis Lichi, una respuesta ante la caída de sus ingresos a causa de los bajos precios.

Los mandioqueros permanecen desde el jueves frente al ministerio y amenazan con seguir apostados y encadenados en la entrada del edificio si no obtienen una respuesta positiva a sus reclamos.

Los agricultores denuncian que son los intermediarios y los supermercados los que se enriquecen con su producción, mientras que para ellos, los bajos precios a los que se ven obligados a vender suponen «una estafa» y una «pérdida total», explicó a Efe Justo Alfonso Cubilla, uno de los productores presentes en Asunción.

Un plantador invierte una media de 5,5 millones de guaraníes (algo más de 900 dólares, según el tipo de cambio actual) en cultivar cada hectárea, «desde la preparación del suelo hasta la última cosecha», relató Cubilla, pero vende el kilo por unos 100 guaraníes (0,01 dólares).

Una cifra muy por debajo de los 2.450 guaraníes (0,4 dólares) que paga el consumidor por el mismo producto en el supermercado, según precios consultados por Efe.

La mandioca, un producto básico en las mesas del país y acompañamiento infaltable de los tradicionales asados, se adquiere a un precio más elevado cuando ya está cocinada y lista para el consumo.

El ministro de Agricultura «se tiene que sentar a hablar con los productores y ver qué soluciones puede dar a esta situación. Nosotros no somos empresarios, los empresarios son los beneficiarios en este sentido. Ellos y las industrias hacen lo que quieren», lamentó Cubilla.

Su reclamo, al igual que el del grupo de productores que, como él, han viajado desde Canindeyú hasta Asunción, es que el Gobierno compense a 4.000 mandioqueros de su departamento con 1,5 millones de guaraníes (unos 250 dólares) y una hectárea de tierra.

Si bien Lichi accedió a reunirse con ellos, su respuesta, según el relato de Cubilla, fue «deslindar el problema» y remitirlos al Ministerio de Desarrollo Social, donde no obtuvieron respuesta.

Durante la mañana de este viernes, mientras permanecían asentados en la entrada del Ministerio de Agricultura, incluso con mujeres encadenadas, el viceministro de Desarrollo Social, Cayo Cáceres, se acercó a conversar con ellos.

Cáceres expuso a Efe que desde el Ministerio de Desarrollo Social no existe la posibilidad de otorgar 1,5 millones de guaraníes por productor, ya que eso depende de «los organismos financieros del Estado», y agregó que, en cualquier caso, se tendría que analizar.

El viceministro añadió que el proyecto del Gobierno es que los pequeños productores de mandioca entren «dentro de un canal de producción y comercialización eficiente» para que «puedan salir de su condición de pobreza».

Adelantó que se está trabajando en la creación del Mercado Guazú, que se convertirá en el mayor espacio de acopio de la producción hortofrutícola y centro de formación para los productores de la agricultura familiar campesina.

«Queremos que esos productos sean canalizados para atender la demanda local y si hay un excedente empezar a exportar», subrayó.